Creí que una semana sería suficiente para enseñarle todo lo que quería, pero no. Aún así no me quejo porque ha valido la pena tenerla aquí.
Visitamos La Valletta y entramos en la casa centenaria "Rocca Piccola", vale la pena porque el guía no puede ser mejor, pertenece a la familia y explica detalladamente cada rincón.
Mi hermana trajo desde Galicia el primer día de lluvia en Malta. Eso sí, fue solo uno y ella se encontraba como pez en el agua, porque a mí lo de mojarme no me va...
Recorrimos Republic Street hasta el final para llegar al extremo de la península sobre la que se asienta la ciudad y allí vimos una pequeña parte de la profundidad del Grand Harbour; un puerto natural que separa las tres ciudades de Senglea, Vittoriosa y Copiscua de la capital.
Viven aún familias que hoy en día conservan sus títulos nobiliarios. Se la conoce también como "La Ciudad del Silencio" porque el tráfico está restringido y en sus calles se respira una tranquilidad y una paz...
Está situada en una colina a 124 metros de altitud y se puede ver mitad de Malta, desde St. Paul's Bay hasta Marsaxlokk, pasando por la gigantesca cúpula de la catedral de Mosta, La Valletta y la Torre de Portomaso, la más alta de la isla.
Continuará...
PD: así en español lo entiende incluso algún que otro amigo extranjero ;-)

